La Hoja de Ruta para una Guatemala libre de contaminación sitúa la inclusión en el centro de su propuesta
La Plataforma Nacional de Acción sobre los Plásticos de Guatemala (NPAP Guatemala) realizó un proceso de consulta que reunió voces diversas para comprender, desde los territorios y sus necesidades, cómo la contaminación por plásticos afecta la vida cotidiana, la economía local y los ecosistemas terrestres y acuáticos.
Ciudad de Guatemala, Guatemala, 19 de diciembre, 2025 (UICN). Este diciembre, Guatemala vivió un ejercicio de escucha profunda, impulsado por la Plataforma Nacional de Acción sobre los Plásticos de Guatemala (NPAP Guatemala), que reunió a mujeres, Pueblos Indígenas, comunidades locales, pescadores artesanales, personas recicladoras de base, jóvenes, lideresas y autoridades ancestrales, instituciones de gobierno y sector productivo con el objetivo de construir una hoja de ruta para reducir la contaminación en el país.
Este proceso de consulta propició un espacio para reconocer que la contaminación afecta a todas las personas de formas diferenciadas y que quienes han llevado por décadas el peso de sus impactos, merecen ser escuchado con dignidad, respeto y protagonismo.
Un país que habla desde sus costas, montañas y comunidades
En la construcción de esta hoja de ruta nacional, cada encuentro es una ventana a realidades profundamente distintas, pero conectadas por un hilo común: las soluciones deben construirse desde la vida diaria de las comunidades.
La consulta inició en Guatemala y Chinautla (Región Central), Santa Rosa (Suroriente) e Izabal (Nororiente) y continuará el próximo año en otras regiones.
“Nos entusiasma esta iniciativa pues busca transformar la manera en que producimos, usamos y gestionamos los plásticos en el país, promoviendo soluciones innovadoras, sostenibles, inclusivas y justas. Este proceso se convirtió en un recordatorio poderoso de que la transformación hacia una economía circular solo es posible si parte de quienes viven y sienten cada día las consecuencias del plástico”
indicó Annelisse Fernández, directora de la Dirección para el Manejo de Residuos y Desechos Sólidos del MARN.
En el diálogo, facilitado por equipos técnicos del MARN, la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y Sistemiq, se abordaron temas relacionados con el impacto del plástico en las comunidades y las oportunidades para fortalecer la economía circular en el país.
Además, las comunidades respondieron con historias, testimonios, preocupaciones y propuestas para capturar perspectivas diferenciadas, según género, edad, identidad y rol en la cadena de valor del plástico.
La escucha profunda como herramienta de transformación
Cada sesión comenzó explicando los objetivos de la NPAP y la relevancia del enfoque de Equidad de Género e Inclusión Social (GESI, por sus siglas en inglés). Luego, la dinámica se convirtió en un diálogo abierto que permitió identificar, entre otros, la carga desigual que enfrentan mujeres en la gestión doméstica de residuos y en la recolección, los riesgos para las personas recicladoras de base que trabajan sin equipo de protección o en condiciones precarias, el impacto económico directo de la contaminación plástica en la pesca artesanal en las costas del Pacífico y Atlántico, las barreras lingüísticas que dificultan la educación ambiental en pueblos Garífuna, Xinka y Maya, y la pérdida de prácticas culturales debido a la sustitución de materiales tradicionales por plásticos.
Este proceso se llevó a cabo bajo el principio de debida diligencia en derechos humanos y el enfoque de “Do No Harm”, y no solo permitió contrastar información técnica sino, sobre todo, sentir el problema: escucharlo en la voz viva de una mujer garífuna, en la risa de un pescador de la costa del Pacífico, en el orgullo de una lideresa en Chiquimulilla que promueve prácticas más sostenibles en su comunidad, o de un reciclador de base en Amatitlán.
“He visto un buen futuro para mis hijos... me ha costado un esfuerzo aquí, pero esto es un trabajo digno, como cualquier profesión, y yo lo atesoro porque ando con la cara levantada en cualquier lugar”
expresó Marco Vinicio Morales, reciclador de base del vertedero de AMSA en Amatitlán, Guatemala.
Según los análisis preliminares realizados en el marco de la NPAP, se estima que Guatemala podría duplicar la generación de residuos plásticos para 2040. Una transición hacia la circularidad solo será posible si incorpora la innovación, tecnología y la experiencia de todas las personas y comunidades del país, especialmente aquellas que han sido históricamente excluidas de los espacios de toma de decisión.
Este proceso de escucha reafirmó esa identidad colectiva: la transformación del sistema de plásticos no será técnica ni política solamente, será humana, y se construirá desde la diversidad que habita el país.
“El hecho de tomar en cuenta a la población garífuna es algo positivo, ya que somos muy responsables con el trabajo que realizamos, como la pesca, y cuidamos nuestros medios de vida de los cuales subsistimos. La realización de estas consultas es muy importante porque permite conocer los contextos de las comunidades y de los lugares de Guatemala”
compartió Dorna Zúñiga, asistente administrativa financiera de la Asociación Multicultural de Mujeres para el Desarrollo Integral y Sostenible (AMMUDIS), en Livingston, Izabal.
La NPAP Guatemala: una plataforma de acción colectiva
La NPAP Guatemala es un espacio donde convergen múltiples actores del sector público, privado, académico, sociedad civil, personas recicladoras de base y organizaciones territoriales. Busca acelerar la transición hacia la economía circular, inclusiva y sostenible.
La plataforma forma parte de la Global Plastic Action Partnership (GPAP) del Foro Económico Mundial (WEF) y representa su capítulo nacional en Guatemala, liderado por el MARN como ente rector y responsable político del proceso, con el acompañamiento técnico de la UICN, como Secretaría Técnica.