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News 23 Jan, 2026

MAGA apuesta por el diseño hidrológico de línea clave para la cosecha de agua en Guatemala

El sistema keyline o línea clave, impulsado por la UICN en el altiplano occidental de Guatemala, a través del proyecto Altiplano Resiliente, es ahora adoptado por el gobierno de Guatemala para su escalamiento a nivel nacional. 

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Photo: UICN

La cosecha de agua bajo el sistema keyline o línea clave busca garantizar la provisión de agua durante la época seca, un recurso vital para mejorar las cosechas y evitar pérdidas, especialmente en zonas vulnerables a la sequía. 

Ciudad de Guatemala, Guatemala, 23 de enero de 2026 (UICN). Bajo el liderazgo de la ministra María Fernanda Rivera, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) promueve una estrategia nacional para el establecimiento de proyectos con el enfoque de línea clave en Guatemala, con el apoyo de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). 

El sistema de línea clave es un diseño hidrológico que identifica los sitios por donde fluye el agua, para movilizarla a lo largo de la parcela y depositarla en reservorios, lo que permite que el agua se mantenga por más tiempo en las parcelas y esté disponible en la época seca. 

La captación de agua de lluvia favorece la producción en época de sequía e impacta positivamente en el flujo de agua disponible, a nivel de parcela y de la microcuenca, por lo que tiene el potencial para favorecer la producción agrícola, la generación de empleos y el mejoramiento de los medios de vida de las personas. 

 

Efectividad probada en el campo  

A través del proyecto Altiplano Resiliente, la UICN ha impulsado el sistema de línea clave en el altiplano occidental de Guatemala, una de las zonas más vulnerables al cambio climático y territorio de la cultura maya viva. 

La sequía es una de las principales amenazas climáticas que enfrenta esta zona del país. De acuerdo con el estudio de priorización de microcuencas realizado por la UICN, en 2020, en la microcuenca Joj, la pérdida de cultivos tiene como causa la falta de agua, lo que afecta a las poblaciones locales, en su mayoría Pueblos Indígenas (99.7 %), con una población rural económicamente activa del 54 %, que corresponde principalmente a familias dedicadas a la producción de granos básicos. 

Mediante la adopción de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), Altiplano Resiliente impulsa un modelo que incluye el sistema de línea clave, que combina el manejo de agua de lluvia con prácticas de conservación de suelo y agua, para el control de erosión y el aumento de la productividad; manejo agroforestal para la restauración del ecosistema, y producción de materia orgánica y manejo de humedad con un diseño agronómico donde, con base en la información climática, se determina el requerimiento de agua de los cultivos, para la construcción del reservorio de agua y su sistema de distribución. 

A la fecha, Altiplano Resiliente ha implementado 83 parcelas con sistemas keyline, en un área de 52 hectáreas, ubicadas en 18 municipios de 5 departamentos: Quiché, Quetzaltenango, Chimaltenango, Totonicapán y Sololá), en beneficio de 83 productores (16 mujeres y 67 hombres) pertenecientes al Pueblo Maya, con una inversión de aproximadamente 500 mil dólares. 

 

Capacitación sobre diseño hidrológico keyline para la cosecha de agua y tierras
UICN
Más de 40 personas técnicas del MAGA y otras instituciones finalizaron con éxito la “Capacitación sobre diseño hidrológico keyline para la cosecha de agua y tierras”, organizada por el Gobierno de Guatemala como parte de los esfuerzos para el escalamiento del sistema de línea clave.  

 

 

Como parte de los esfuerzos para el escalamiento del sistema de línea clave, el Gobierno de Guatemala realizó la “Capacitación sobre diseño hidrológico keyline para la cosecha de agua y tierras”, dirigido a más de 40 técnicos del MAGA y otras instituciones, impartido de manera virtual del 8 al 12 de diciembre de 2025 y del 13 al 16 de enero 2026 de manera presencial.

Durante la inauguración de la capacitación, la ministra Rivera indicó: “esta es una inversión que estamos haciendo en el futuro del país, junto con la taxonomía de suelo, y la gestión de suelos que se está reactivando en Guatemala, y que cuenta con todo el apoyo de este ministerio”.  

Para la facilitadora de la capacitación, Raquel Gómez de la organización mexicana MásHumus: “los suelos agrícolas de todo el mundo, incluyendo los de Guatemala, están amenazados porque tienen procesos erosivos muy fuertes. Estamos aquí haciendo una capacitación para enseñar a los técnicos a manejar el agua de lluvia que escurre sobre los suelos, para que, en lugar de causar problemas, se retenga, se infiltre y sea de beneficio para los suelos, para las plantas y para los agricultores”. 

“La idea es escalar este programa a nivel nacional. Si se consigue que esta tecnología, muy sencilla, llegue a los campos de todo el país, las mejoras en la agricultura, en los suelos, y en la producción van a ser muy notables”, puntualizó. 

 

Capacitación sobre keyline
UICN
La UICN, el MAGA y MásHumus de México suman esfuerzos para escalar la adopción del sistema de cosecha de agua bajo keyline o línea clave para prevenir la erosión, mejorar los suelos agrícolas e incrementar la producción. 

 

 

Interdependencia agricultura-biodiversidad 

La agricultura depende de la biodiversidad, que proporciona servicios como la formación del suelo, el suministro de agua, la polinización y la diversidad genética, entre otros servicios ecosistémicos que contribuyen a la producción de alimentos y productos agrícolas. 

A su vez, la agricultura proporciona hábitat y recursos para la conservación de especies, como es el caso del sistema milpa, los sistemas de café, cacao y silvopastoriles, la agricultura regenerativa y la agroecología, entre otros tipos de agricultura sostenible. 

Sin embargo, la agricultura también ha impactado en los ecosistemas y en el ambiente; por ejemplo, ha afectado en la gestión de los recursos hídricos, ha introducido especies exóticas invasoras, ha contaminado el suelo y contribuye al cambio climático. 

Esa relación de dependencia-amenaza entre la agricultura y la conservación representa uno de los mayores desafíos globales. Se estima que 4 mil millones de personas en todo el mundo dependen directamente de los sistemas agrícolas para acceso a sus alimentos. Además, la producción mundial de alimentos deberá aumentar hasta un 70 % en los próximos 25 años. 

El contexto de cambio climático no solo está transformando las condiciones de producción, sino que demanda cambios urgentes para la transformación de los sistemas alimentarios y agrícolas. 

 

Técnicos del MAGA realizan ejercicios en campo para el diseño de sistemas keyline
UICN
Técnicos del MAGA realizan ejercicios en campo para el diseño de sistemas keyline o línea clave que se orientan a la reducción de la escorrentía, el aumento de la infiltración y la mejora de los suelos agrícolas.

 

 

Posición UICN 

La UICN reconoce la sostenibilidad de la agricultura como una necesidad crítica para salvaguardar los ecosistemas y las especies, así como para afrontar los desafíos propios de la agricultura. Además, identifica los paisajes agrícolas como un componente clave de la restauración y conectividad de los ecosistemas.  

De acuerdo con este posicionamiento, es fundamental lograr un mejor uso de la tierra, una mejor gobernanza del paisaje y sistemas agrícolas sostenibles, alineando así los objetivos de restauración de la naturaleza, con los objetivos de seguridad alimentaria y medios de vida. 

En el reciente Congreso Mundial de Conservación, realizado en octubre de 2025 en Abu Dabi, los Miembros de la UICN aprobaron resoluciones clave tendientes a abordar las sinergias y compensaciones entre agricultura y naturaleza. 

Estas resoluciones se centran en integrar la conservación con sistemas alimentarios sostenibles, promoviendo políticas que apoyen la biodiversidad, la reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria, destacando la necesidad de reformar la agricultura para restaurar ecosistemas y favorecer a la vida silvestre, enfatizando en la importancia de la ciencia y la colaboración institucional. 

 

Soluciones basadas en la Naturaleza 

La UICN reafirma que las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) implementadas en los sistemas agrícolas pueden abordar eficazmente la inseguridad alimentaria, la degradación de los ecosistemas y la adaptación al cambio climático. 

En este contexto, la oficina de la UICN en Guatemala ejecuta proyectos en agricultura y sistemas alimentarios para la adaptación al cambio climático. Entre ellos, el proyecto Altiplano Resiliente, que se enfoca en aumentar la resiliencia ante el cambio climático de los sistemas agrícolas del altiplano. 

La UICN, a través de sus proyectos, trabaja con los socios gubernamentales para unir esfuerzos y crear sinergias que potencialicen las acciones y la adaptación. El trabajo que se ha desarrollado con el MAGA en torno a la agenda nacional de línea clave es un ejemplo de esas sinergias.  

El enfoque de línea clave es una de las alternativas que pueden abordar el reto agricultura-conservación, produciendo alimentos y proveyendo soluciones de adaptación y mitigación al cambio climático.  

Como UICN, vemos al enfoque de línea clave como una alternativa concreta para la transformación de la agricultura en Guatemala”, afirmó la representante de la UICN en Guatemala, Raquel Sigüenza, durante la inauguración del curso “Capacitación sobre diseño hidrológico keyline para la cosecha de agua y tierras”. 

 

Altiplano Resiliente 

Desde 2020, el proyecto Altiplano Resiliente busca reducir el impacto negativo del cambio climático en el ciclo hidrológico de las cuencas del altiplano guatemalteco, para aumentar la resiliencia de los ecosistemas y las poblaciones locales. 

Altiplano Resiliente es implementado por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el MAGA, el Instituto Nacional de Bosques (INAB), y el INSIVUMEH. 

Se ejecuta con la asistencia técnica y financiera de la UICN, en colaboración con la Fundación para la Conservación de los Recursos Naturales y Ambiente en Guatemala (FCG) y la Universidad Rafael Landívar, a través del Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (IARNA) de la Vicerrectoría de Investigación y Proyección (URL-VRIP). 

El proyecto es posible gracias a fondos provenientes del GCF y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA).